12 de marzo de 2014

Palabrotas.

   


 Cuando los niños utilizan palabras ofensivas o soeces (sin darles siquiera significado claro) suele ser por una de estas dos causas:

1. Por imitación.  Las palabrotas o tacos se aprenden porque los niños las escuchan. Casi siempre son sus padres que las utilizan de forma habitual o las imita porque las escucha en momentos de enfado o alegría: conduciendo, viendo el fútbol, con los amigos… En otros casos, los niños las aprenden también en el colegio de boca de otros compañeros o de niños más mayores.

 2. Se han visto reforzados.  Por otro lado, cuando el niño o la niña pronuncia sus primeras palabrotas, los adultos refuerzan su conducta. En unos casos “riendo la gracia“, en otros, expresando sorpresa o prestándole una especial atención. En otros casos, son los demás niños los que reaccionan de una forma particular: con risas, sorpresa…

 En cualquiera de las situaciones, perciben una reacción especial en los demás.

 CÓMO CORREGIR LA CONDUCTA


 Las medidas que los padres pueden adoptar para corregir esa conducta son:

 1. Dar buen ejemplo.  Si no quieres que vuestro hijo o hija diga palabrotas, no las utilicéis nunca. Los niños imitan vuestra conducta y os observan continuamente.

 2. No prestarle atención.  Cuando use las palabrotas, no podéis reaccionar con risas o con expresiones de sorpresa que llamen especialmente la atención. Es mejor callar en ese momento y mostraros serios. En cuanto haya ocasión, hablaremos con él.

 3. Hablar con él.  Cuando utilice este tipo de expresiones hablar con él en el momento que sea adecuado. Hacedlo en un tono serio y contundente. Explicarle que ese tipo de expresiones son feas y molestan a los demás. Decidle que a papá y a mamá no le gusta que las utilice.

 4. Ofrecedle alternativas.  Las palabrotas se usan en momentos de emociones intensas: enfado, frustración, alegría… para estas situaciones podemos ofrecer y utilizar expresiones alternativas adecuadas.

 5. Reprimenda.  En la mayoría de los casos, las medidas anteriores son suficientes y en pocos días, hacen que la conducta vaya a menos. Pero si esto no sucede, podéis reprender su conducta de manera contundente. Debéis hacerle saber que esa forma de hablar la desaprobáis, no os gusta y no queréis que la utilice. Deben notar que vais en serio.

 En resumen, las pautas que pueden seguir para abordar las palabrotas de sus hijos son: Dar buen ejemplo. No prestarle especial atención. Hablar con él. Ofrecerle alternativas. Utilizar la reprimenda.
 www.jesusjarque.com

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